domingo, 15 de enero de 2012

Los inmigrantes y la crisis

La actual situación económica de España deja mucho que desear. Constantemente estamos viendo por todas partes esas interminables colas en la puerta del INEM, desahucios de familias enteras que no tiene cómo pagar su hipoteca, grandes empresas que han caído y otras más pequeñas que han tenido que cerrar. Estamos acostumbrados a ver extranjeros por la calle pidiendo o buscando en los contenedores, y ya no son solo extranjeros, cada vez más españoles que han perdido su trabajo o no encuentran ninguno y no ven otra forma de escapar al hambre.

Pero remontémonos unos años atrás, unos años en los que todos teníamos trabajos, ganábamos sueldos muy altos, derrochábamos el dinero comprándonos caprichos y cosas innecesarias, unos años en los que trabajar en el campo, o simplemente en trabajos en los que se ganaba menos de mil euros al mes, algo que ahora es de afortunados,  era de “pobres”. ¿Y quiénes eran esos pobres? Los inmigrantes. Era a los inmigrantes a los que mandábamos al campo a coger aceitunas y a limpiar las alcantarillas de las ciudades. Eran los inmigrantes los que trabajaban como jornaleros. Eran los inmigrantes quienes nos hacían el “trabajo sucio” y los que se ocupaban del trabajo que nosotros no queríamos.
Queríamos que llegaran inmigrantes para que hicieran estos trabajos que nadie quería y encima pagarles un salario mínimo, incluso muchas veces inferior al mínimo exigido.
Ahora, estos “trabajos de pobres” son los que únicos que no han caído con la crisis, con los que ahora nos conformamos porque los necesitamos para poder comer. Pero estos trabajos ya están ocupados, los tienen los inmigrantes porque se los dimos en un pasado. Ahora pretendemos quitarles ese trabajo y echarles a sus países de origen porque ya no nos hacen falta.

Hemos utilizado a los inmigrantes a nuestro antojo y encima ahora los vemos como una amenaza.
Cuando nos hacían falta queríamos que vinieran para librarnos de los trabajos necesarios, pero que no queríamos. En esos tiempos presumíamos de la igualdad entre los inmigrantes y los españoles.
Ahora que necesitamos el trabajo que les dimos los queremos echar porque son una amenaza, son peligrosos, conflictivos y hasta les tenemos miedo.

Según la quinta edición del Anuario de la Inmigración es España dice que “Se ha frenado la llegada de inmigrantes, pero la crisis no ha conseguido echarlos de España”. En esta cita me llama la atención que utiliza la palabra conseguido, como si fuera un reto que España tiene que lograr.

Como se dice en el libro La crisis de la Economía Española. Lecciones y propuestas, “Se piensa que el mercado laboral es como el juego de las sillas: si quitamos una (por culpa de la crisis) tenemos que ir eliminando a jugadores (inmigrantes) para que el resto pueda sentarse. Esto es una lógica equivocada”, ya que los inmigrantes no vinieron sólo porque la economía española estuviera en crecimiento y como ahora estamos en crisis los “invitados” tengan que irse. Los inmigrantes vinieron porque necesitaban una oportunidad que no les era posible en sus países. Igual que después de la Guerra Civil española nuestros abuelos y bisabuelos se vieron obligados a abandonar a sus familias y emigrar a Alemania, Francia y demás para poder sobrevivir, ¿o ya no nos acordamos de nuestro pasado?.